#Opinion: El Pozo y los Derechos Humanos

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Los derechos humanos son irrevocables, inalienables, intransmisibles e irrenunciables. Desde que se pasó la ley internacional de Derechos Humanos por las Naciones Unidas en 1948, se ha garantizado que todos los seres humanos tenemos ciertos derechos (disculpen la redundancia)  irrevocables como el derecho a una vida digna. John Locke, filosofo ingles del periodo de la ilustración argumentaba que los humanos nacíamos con derechos naturales como lo son la Vida, Libertad y Propiedad. Durante el periodo de la guerra Revolucionaria de los Estados Unidos, el político Thomas Jefferson sumo un derecho intransmisible como lo es la busca de la felicidad. Estos conceptos son mundialmente aceptados y protegidos bajo los códigos, leyes y normas por las que se guía el mundo libre. Desde el momento que nacemos tenemos estos derechos y nadie nos los puede quitar, pero ¿qué pasa cuando una persona violenta nuestros derechos y la de los demás? ¿Acaso estas personas no tienen que pagar por actos indebidos donde le negaron los derechos humanos a otra persona?

 

El caso de los presos en la prisión “El Pozo” de Honduras es un buen caso para examinar la paradoja de los derechos humanos. Los presos de dicha cárcel, son cabecillas de pandillas responsables de violentar los derechos humanos de gente inocente. Les han violado el derecho a la vida, al asesinar a gente inocente, les han violado el derecho a la libertad, al amenazarlos y hacerlos actuar en la forma que ellos desean, les han violado el derecho a la propiedad al despojarlos de su pertenencias o hacerlos migrar por la falta de seguridad y les han violado el derecho a ser felices, ya que gente inocente viven en constante estado de miedo pensando en las maldades que los pandilleros pueden efectuar en su contra. Estos pandilleros no deberían poseer los mismos derechos que los ciudadanos respetosos de la ley. Porque si bien en cierto que existen los derechos también existen las leyes. Los pandilleros no están por encima de la ley, y eso se tiene que probar, ¿Cómo es posible que en ciertas cárceles, tengan acceso a celulares donde extorsionan y ordenan asesinatos? ¿Cómo es posible que por medio de visitas se les entreguen drogas y armas?, ¿cómo es posible que tengan aire acondicionado, televisores y otros lujos en sus celdas?

 

En El Pozo se les está respetando sus derechos como en cualquier prisión del mundo, tres tiempos de comida, limpieza, agua purificada (a la que miles de hondureños inocentes no tienen acceso).  Sin embargo, debido a sus acciones y a las pruebas contundentes es irresponsable que ciertos grupos los defiendan y pidan aun más libertades hacia estos individuos que son un peligro para la sociedad. Es probado que por medio de llamadas telefónicas extorsionan y ordenan asesinatos, está probado que por medio de visitas introducen armas y drogas a las cárceles.

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El caso de la prisión El Pozo si es un asunto importante de derechos humanos, pero donde se están protegiendo los derechos de los Hondureños obedientes de la ley. Los que trabajan día a día por sacar este país adelante, los que nunca han asesinado, amenazado o extorsionado a alguien. El Bien Común de una gran mayoría es la prioridad, no la de un grupo de delincuentes que ha causado dolor a miles y miles de familias hondureñas.

 

 

Por:  Víctor Jiménez

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