La educación es un factor fundamental para el desarrollo

El Reporte Platero | En Latinoamérica no comprendemos que la educación es un factor primordial para el desarrollo. Educación, ciencia, y tecnología son claves fundamentales para insertarnos competitivamente en la economía global. Prestigiosas casas de estudio como la de Shanghái y revistas como el Times de Londres, Financial Times y otras, realizan estudios para dar a conocer el ranking de las mejores universidades del mundo. En todos los reportes las universidades latinoamericanas no aparecen ni por cerca en los mejores puestos, de hecho aparecen atrás del 200, mientras que los primeros lugares se los ganan universidades de Estados Unidos, China, Inglaterra, India, Corea del Sur, etc.

Los comunistas chinos, post Mao, especialistas en capitalismo estatal, entendieron que la educación era el factor fundamental para participar competitivamente en la economía global. Hubo amplios cambios en el sistema de educación. Desde temprano en primaria los chinos estudian más horas al día, y muchas más semanas al año que los latinos y otros países de occidente. Además las clases de inglés son obligatorias en las escuelas. Las universidades estatales son pagadas, y requieren de rigurosos exámenes de admisión para lo que los aplicantes deben estar altamente preparados. Incentivan a los mejores estudiantes a realizar sus estudios de maestrías y doctorados en el extranjero. El gobierno invitó a las mejores universidades norteamericanas y europeas a establecerse y dar títulos en su territorio. Y como si no fuera suficiente, los padres chinos tienen la buena costumbre de ahorrar toda su vida para enviar a sus hijos a las mejores escuelas y universidades; y debido a la política china que limita el número de hijos a uno, los padres invierten todo su dinero y tiempo en la educación de su único hijo.

Corea del Sur, país que comparte la península coreana con su vecino paupérrimo, revolucionario y ultra marxista del norte, decidió que para salir adelante debía priorizar la educación, la ciencia y la tecnología. Al igual que China, los surcoreanos estudian más de 30 días más por año que los estudiantes de Latinoamérica (160 días), y estudian de seis a siete horas más al día, hasta 14 diarias. En 3 décadas Corea del Sur elevo el promedio de estudiantes que terminan la secundaria, de 46% a 100%. Los surcoreanos son además el país con mayor número de estudiantes en la universidad. Contrario a esto, en Latinoamérica apenas el 27% de jóvenes en edad universitaria están en una casa de estudios, según datos de la OCDE.

En Latinoamérica, Chile dio grandes pasos en materia educativa. Mientras en Centroamérica de manera austera invertimos el 3% del PIB, el gobierno chileno triplico años atrás su inversión en educación. Además se hicieron cambios en el programa educativo. Por ejemplo: en las escuelas aumento de 940 horas a 1200 horas de estudio por año. Se creó un fondo de más de 5,000 millones de dólares para dar más de 6,000 becas para que chilenos estudiaran sus estudios de postgrado en Estados Unidos y Europa. En menos de una década el número de estudiantes universitarios se duplico a 450,000. Además, las universidades estatales y públicas no son gratuitas ni baratas. Pero los jóvenes chilenos se convencieron que una mejor educación podría garantizarles un mejor empleo y una mejor calidad de vida. Los chilenos pueden pagar la universidad después de graduarse lo cual es una gran ventaja para los estudiantes de menores recursos económicos. Más importante, primero, Chile comenzó a graduar a más estudiantes de ingeniería, y ciencias tecnológicas que a estudiantes de sociología, psicología y filosofía. Segundo, los chilenos no financian estudiantes que tardan hasta 7 u 8 años para graduarse, o no hacerlo siquiera.

La gran mayoría de universidades estatales y privadas de China, Corea del Sur, y Chile cobran a sus estudiantes, y cobran caro. El dinero se invierte en tener profesores más preparados con mejores salarios, y en grandes centros de investigación en ciencias, innovación y tecnología que también producen apetitosos ingresos. Diferente a ello, nuestros políticos no le apuestan a la educación. En Centroamérica debemos invertirle cada vez más a mejorar la calidad de educación. Actualmente se invierte en políticas educativas de altos costos y los resultados son cada vez peores, Ej: la prueba PAES (El Salvador) con un promedio lamentable de 5/10. Los políticos deben inyectar el capital a programas que generen educación de alta calidad, y mayor productividad en las nuevas generaciones y no al populismo que solamente endeuda al estado y mantiene la baja calidad en las casas de estudio.

Pin It

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *